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PROGRAMA UNIVERSITARIOS PEÑÓN MONTEFALCO

Desde hace más de 60 años Fundación El Peñón y Colegio Montefalco, se han comprometido a impulsar la educación en México y por ende el desarrollo de nuestro país, al formar hombres y mujeres de bien, a través de un sistema educativo de alta calidad, sustentado en valores y basado en una atención personalizada, dirigido especialmente a familias con recursos limitados y comunidades del entorno en el estado de Morelos.

Con el objetivo de continuar impulsando la autogestión de sus egresados, el desarrollo de habilidades para la toma de decisiones y la resolución de conflictos, el Programa Universitarios fue fundado en el año 2013.

Consiste en brindar una beca económica a egresados de Fundación El Peñón y Colegio Montefalco, que deciden continuar con sus estudios de nivel superior en la Universidad Panamericana CDMX, que les permita solventar sus gastos de manutención.

Los beneficiarios del programa se caracterizan por contar con el siguiente perfil:

Este programa les brinda a los egresados:

El programa en números

Testimonios

Soy Kevin Humberto Anzures, tengo 24 años y actualmente trabajo en la Ciudad de México como consultor de servicios financieros en una compañía con presencia internacional líder de la industria de la consultoría. Estudié la carrera de Ingeniería Mecatrónica con una especialidad en Gestión e Ingeniería de Proyectos por la Universidad Panamericana.

Soy originario de Jantetelco, Morelos, y tuve la oportunidad de estudiar en la Fundación El Peñón. Además de la educación académica, recibí formación basada en la transmisión de valores esenciales para mi desarrollo académico y personal.

El Peñón me acercó a una de las mejores universidades del país, la Universidad Panamericana, en la que pude continuar con mi desarrollo humano y continuar con mi preparación profesional, y que gracias al apoyo de La Fundación y a la misma universidad, pude tener acceso a una beca académica para solventar mis gastos al llegar a la Ciudad de México, y ser parte de la primera generación de Universitarios Peñón-Montefalco 

Esta gran labor de todos aquellos convencidos de apoyar la educación de los niños y niñas de México, es la que permite que personas como yo, o incluso que han sido menos favorecidas, puedan salir de la trampa de la pobreza.

Mi nombre es Miranda Cruz Espejo, tengo 21 años de edad. Hoy en día me encuentro cursando el noveno semestre de la Licenciatura en Enfermería en la Universidad Panamericana, que corresponde al inicio del servicio social. Hace varios años mi familia y yo nos mudamos al Estado de Morelos, en donde tuve la oportunidad de estudiar en una de las mejores escuelas de toda la región, el Colegio Montefalco. En Montefalco recibí una formación integral, educación de excelencia tanto académica como personal que han sido clave para mi desempeño como estudiante y como persona. Estudiar en la Universidad Panamericana me ha dado grandes oportunidades, como realizar prácticas clínicas en la Hospital Universitario Austral en Buenos Aires, Argentina, rotar en instituciones de salud de renombre  como el Instituto Nacional de Nutrición, el Instituto Nacional de Cancerología, El Hospital General Naval de Alta Especialidad, etc., colaborar con el Fondo de Población de las Naciones Unidas, entre otras cosas. Todas estas actividades no hubieran sido posible sin el programa Universitarios Peñón-Montefalco, programa que brinda una beca de manutención para poder solventar los gastos que se generan al estudiar fuera de nuestras comunidades, mentoría durante toda la carrera y herramientas para el crecimiento profesional. Agradezco a todas las personas que creen en la educación y  que colaboran para que programas como el de Universitarios Peñón-Montefalco se lleven a cabo para poder brindar oportunidades que de otra forma estarían fuera de nuestra alcance, no sólo están cambiando la vida de una persona, están cambiando el futuro de una sociedad.

Hace no muchos años escuché la siguiente frase: “El destino no es una casualidad. Es una cuestión de elección. No es algo que se espera, es algo que se debe lograr”. William Jennings Bryan, pero fue a través del tiempo que pude comprobar la veracidad de cada palabra.

 

En estas líneas compartiré un poco sobre mí y cómo esa frase se ha ido arraigando a mi vida día tras día. Me llamo Itzel Yurheydy Zapotitla Jacinto, soy originaria de Cuautla, Morelos y actualmente estoy estudiando una especialidad que me permitirá titularme como Licenciada en Administración y Negocios Internacionales.


En 2011, mi mamá se enteró de la existencia del Colegio Montefalco y, como siempre ha buscado lo mejor para mí, decidió hacer un doble esfuerzo para costear una escuela privada, afortunadamente Montefalco se caracteriza por buscar el progreso a través de la educación enfocándose en personas de bajos recursos y gracias a ello, me otorgaron una beca que cubría gran parte de la colegiatura.


No fue una casualidad llegar a ese Colegio, fue una elección que a pesar de no ser propia le dio sentido a mi vida porque de todo lo que me dejó estudiar ahí, lo más importante es haber creado una relación cercana a Dios; así mismo reforcé valores y desarrollé competencias que más tarde me servirían en la universidad y en la vida laboral, por añadidura, orgullosamente puedo decir que obtuve los primeros lugares de mi generación en secundaria y en preparatoria, al igual que otros reconocimientos de actividades extracurriculares como concursos de matemáticas y oratoria.


En el último año de preparatoria la directora me motivó a realizar el examen de
admisión en la Universidad Panamericana y también me comentó sobre el
programa Universitarios Peñón Montefalco, decidí explorar más esta opción y posteriormente, convertirla en una nueva meta, después de un tiempo me dieron la gran noticia de formar parte del programa y además obtener un porcentaje significativo de beca en la UP. Sin dudarlo, dejé mis otras opciones atrás y me aventuré a vivir lo que hasta ese momento parecía un sueño.


Mi experiencia como universitaria la defino como uno de los medios de formación más importantes humana y profesionalmente, desarrollé nuevas habilidades, aprendí a tener una mejor organización y me enamoré de los Negocios Internacionales y las Finanzas. Durante esta etapa estudiaba, realizaba mi servicio becario, participé en actividades extraescolares y trabajé dando clases de computación a niños de primaria, esto lo menciono porque cuando haces las cosas con pasión el trabajo no es pesado y en los días difíciles recordaba el porqué de cada una de mis decisiones.


Además, estar dentro del programa Universitarios Peñón- Montefalco implicaba no sólo un apoyo económico para los universitarios que se obtiene por parte de donantes como Santander, sino también un acompañamiento constante de todos los miembros y de un mentor que te asignan, sin duda contar con alguien hace que el camino no se sienta tan complicado.


Estos últimos meses han sido los más retadores en cuanto a toma de decisiones, pero también los más satisfactorios, terminé las materias de la universidad un semestre antes y tenía mucha incertidumbre sobre mi siguiente paso en la vida, a final me ofrecieron una beca para continuar una especialidad y escogí Logística Internacional, a la par conocí el programa Linkers que ofrece Santander y no dude en unirme al proceso de selección. Entré como becaria en el área de Riesgos. Solo me resta decir que estoy profundamente agradecida con todos los involucrados en mi proceso de vida, apostar por la educación es la mejor herramienta para el progreso social y que alegría saber que estoy laborando en una empresa cuya misión es justamente lo mencionado. Nada de lo que hoy estoy contando sería posible sin la ayuda de Dios, mi mamá, Montefalco y todos los que se han sumado al programa Universitarios Peñón-Montefalco, nuevamente gracias por creer en nosotros y por sumarse a un efecto positivo de gran escala que impacta en la vida de un estudiante, pero se refleja en toda una sociedad.

¡Muchas gracias!